Mole mexicano: qué es, ingredientes y tipos de mole

Mole mexicano

El mole mexicano no es una salsa concreta ni una receta única. Es una familia de preparaciones complejas en las que se combinan chiles, especias, semillas, frutos secos, tomates o tomatillos, tortillas, pan, frutas y otros ingredientes, que se tuestan, muelen y cocinan hasta formar una salsa concentrada y llena de matices.

El mole poblano con chocolate es el más conocido fuera de México, pero reducir todo el mole a chile con chocolate es uno de los mayores equívocos sobre este plato. Existen moles verdes, amarillos, rojos y prácticamente negros; algunos son dulces, otros picantes, ahumados, herbales o ácidos, y muchos no llevan una sola pieza de chocolate.

Qué es exactamente el mole mexicano

La palabra mole procede del náhuatl mōlli, relacionada con la idea de salsa o preparación condimentada.

En la cocina mexicana actual describe diferentes salsas elaboradas mediante un proceso en el que numerosos ingredientes se transforman en una pasta y después se cocinan con líquido hasta alcanzar una textura espesa y homogénea.

Su estructura puede entenderse a partir de varios grupos de ingredientes:

chiles + aromáticos + especias + espesantes + grasa + líquido.

A partir de ahí, las posibilidades son enormes.

Un mole puede incorporar apenas unos cuantos ingredientes o varias decenas, dependiendo de la región, la celebración y la receta familiar.

De dónde es el mole

El mole pertenece a la gastronomía mexicana y tiene raíces anteriores a la llegada de los españoles.

Las cocinas indígenas ya utilizaban chiles, semillas, frutos, tomates y otros ingredientes molidos para elaborar salsas.

Durante el periodo colonial se incorporaron progresivamente ingredientes procedentes de otros lugares, entre ellos determinadas especias, frutos secos y productos como el pan.

Esa mezcla de tradiciones explica buena parte de la extraordinaria complejidad que alcanzaron algunos moles.

Puebla y Oaxaca son dos de los territorios más asociados a estas preparaciones, pero existen moles en numerosas regiones de México.

¿El mole nació en un convento?

Existe un conocido relato según el cual el mole poblano habría surgido en un convento de Puebla cuando unas religiosas improvisaron una salsa compleja para recibir a un visitante importante.

Es una historia muy extendida, pero resulta demasiado simple presentarla como el origen demostrado del mole.

Las salsas elaboradas con chile y otros ingredientes molidos existían con anterioridad. Lo que probablemente ocurrió fue una evolución progresiva en la que recetas indígenas incorporaron nuevos productos y técnicas durante los siglos posteriores a la conquista.

El mole actual es mejor entendido como el resultado de esa larga transformación que como la invención repentina de una sola persona.

Qué ingredientes lleva el mole

No existe una lista universal.

Un mole puede combinar ingredientes de varios grupos.

GrupoIngredientes habitualesQué aportan
ChilesAncho, mulato, pasilla, chilhuacle, guajilloColor, aroma y picante
TomatesTomate, tomatilloAcidez y cuerpo
Frutos secosAlmendras, cacahuetes, nuecesCremocidad
SemillasSésamo, pepitasSabor y textura
EspeciasCanela, clavo, pimienta, cominoComplejidad aromática
AromáticosAjo, cebollaFondo de sabor
EspesantesTortilla, pan, masaConsistencia
FrutasPasas, plátano, ciruelaDulzor y profundidad
ChocolateEn determinados molesAmargor, aroma y redondez
LíquidoCaldo o aguaAjusta la salsa

La presencia de tantos elementos no significa que todos los moles tengan que utilizarlos.

Precisamente la diversidad regional es una de las características fundamentales del plato.

Los chiles: la base de muchos moles

Los chiles secos son uno de los pilares de numerosos moles.

Cada variedad aporta algo diferente.

El chile ancho suele proporcionar notas dulces y afrutadas.

El pasilla ofrece sabores más oscuros y complejos.

El mulato puede aportar matices tostados.

El guajillo suele ofrecer color y un picante relativamente moderado.

En Oaxaca tienen especial importancia diferentes variedades de chilhuacle, asociadas a algunos de sus moles más característicos.

La combinación de varios chiles permite construir una salsa mucho más compleja que utilizando únicamente uno.

¿Todos los moles llevan chocolate?

No.

El chocolate no es un ingrediente obligatorio del mole.

Es característico de algunas recetas, especialmente determinadas versiones del mole poblano y del mole negro, pero numerosos moles mexicanos no lo contienen.

Incluso cuando aparece, normalmente no convierte el plato en una salsa dulce.

El chocolate puede aportar:

  • amargor;
  • aroma;
  • color;
  • cuerpo;
  • profundidad.

Se utiliza como una pieza más dentro de una preparación donde también intervienen chiles, especias, frutos secos y otros ingredientes.

Un buen mole con chocolate no debería saber a postre.

¿El mole es picante?

Puede serlo, pero picante y mole no son sinónimos.

Algunos moles poseen bastante intensidad, mientras que otros tienen un picante moderado.

Además, los chiles no se utilizan exclusivamente para producir ardor.

También aportan:

  • aroma;
  • color;
  • dulzor;
  • notas ahumadas;
  • sabores afrutados.

Una salsa elaborada con varios tipos de chile puede resultar muy compleja sin ser extremadamente picante.

Los principales tipos de mole mexicano

México posee muchísimas variantes, pero algunos nombres aparecen con especial frecuencia.

Tipo de moleColorPerfil aproximadoZona especialmente asociada
Mole poblanoMarrón oscuroComplejo, especiado y ligeramente dulcePuebla
Mole negroMuy oscuroProfundo, tostado y complejoOaxaca
Mole coloraditoRojo oscuroDulce, especiado y moderadoOaxaca
Mole rojoRojizoChile y especiasVarias regiones
Mole amarilloAmarillo-anaranjadoAromático y más ligeroOaxaca
Mole verdeVerdeHerbal y frescoVarias regiones
ChichiloMuy oscuroTostado y ahumadoOaxaca
ManchamantelesRojizoFrutal, dulce y picantePuebla y Oaxaca
AlmendradoMarrónSuave y con frutos secosDiferentes regiones

Las fronteras entre recetas no son completamente rígidas.

Un mismo tipo de mole puede cambiar notablemente de una familia a otra.

Mole poblano

El mole poblano es probablemente el más famoso.

Suele elaborarse mediante una combinación de varios chiles secos con ingredientes que pueden incluir:

  • tomate;
  • cebolla;
  • ajo;
  • sésamo;
  • frutos secos;
  • pasas;
  • tortilla o pan;
  • especias;
  • chocolate.

La lista puede ser todavía mayor.

El resultado es una salsa marrón oscura, espesa y aromática, con un equilibrio entre picante, dulzor, tostados, especias y amargor.

Tradicionalmente se sirve con aves, especialmente pollo o pavo, y se termina frecuentemente con semillas de sésamo.

Mole negro de Oaxaca

El mole negro es una de las preparaciones emblemáticas de Oaxaca.

Debe su color a una combinación de chiles y otros ingredientes intensamente tostados.

Puede incorporar:

  • chiles;
  • semillas;
  • especias;
  • frutos secos;
  • tortilla;
  • frutas;
  • chocolate.

Su preparación requiere especial cuidado porque algunos ingredientes se tuestan hasta alcanzar tonos muy oscuros sin permitir que el amargor arruine la salsa.

El resultado es profundo, ligeramente ahumado y muy complejo.

Mole coloradito

El coloradito ocupa un punto intermedio entre algunos moles rojizos y los más oscuros.

Suele presentar un tono rojo-marrón y un sabor relativamente amable.

Los chiles secos proporcionan el color mientras ingredientes como tomate, especias y elementos dulces completan el conjunto.

Puede acompañar carnes, enchiladas y otros platos.

Su sabor suele resultar algo menos intenso que el de un mole negro.

Mole rojo

El mole rojo agrupa diferentes preparaciones donde predominan chiles que proporcionan un color rojizo.

No existe una receta única.

Puede llevar:

  • guajillo;
  • ancho;
  • otros chiles secos;
  • tomate;
  • ajo;
  • cebolla;
  • especias;
  • semillas.

El nivel de picante depende completamente de las variedades y cantidades utilizadas.

Es un buen ejemplo de por qué el color del mole no permite adivinar automáticamente cuánto va a picar.

Mole amarillo

El mole amarillo, muy asociado a Oaxaca, tiene una apariencia más clara y una consistencia que puede resultar menos pesada que la de otros moles.

Los chiles amarillos o rojizos, el tomate o tomatillo, las especias y determinados espesantes construyen la salsa.

Puede acompañar diferentes carnes y verduras.

Una particularidad frecuente es el uso de masa de maíz para espesar, técnica muy relacionada con la tradición culinaria mexicana.

Mole verde

El mole verde cambia completamente de registro.

Su color procede de ingredientes frescos como:

  • tomatillo;
  • chile verde;
  • cilantro;
  • hierbas;
  • pepitas de calabaza.

Tiene un perfil más herbal, fresco y vegetal.

Las pepitas pueden proporcionar cuerpo y una textura ligeramente cremosa.

Suele combinar especialmente bien con pollo, cerdo y verduras.

Chichilo

El chichilo es uno de los moles oaxaqueños menos conocidos fuera de México, pero también uno de los más singulares.

Su tono oscuro procede del tostado intenso de determinados ingredientes.

Tiene un sabor:

profundo, tostado, ligeramente ahumado y menos dulce que otros moles.

Puede incorporar carne de vacuno y verduras en el plato final.

Su preparación muestra hasta qué punto el tostado puede convertirse en una herramienta para construir sabor.

Manchamanteles

El nombre manchamanteles ya anticipa su intenso color rojizo.

Es una preparación especialmente interesante porque combina chile con frutas.

Puede incorporar ingredientes como:

  • piña;
  • plátano;
  • manzana;
  • pera, según la receta.

El resultado juega deliberadamente con el contraste entre:

picante + dulce + ácido + especiado.

Es uno de los moles que mejor demuestra que la fruta puede ocupar un papel importante dentro de una salsa destinada a platos salados.

Mole almendrado

El mole almendrado utiliza almendras como uno de sus ingredientes característicos.

Suele ser más suave y cremoso que algunos moles intensamente tostados.

Puede incorporar igualmente:

  • chiles;
  • tomate;
  • especias;
  • semillas;
  • otros frutos secos.

Las almendras aportan cuerpo y un sabor ligeramente dulce.

No existe una formulación única y diferentes regiones preparan versiones propias.

¿Cuáles son los siete moles de Oaxaca?

Es frecuente hablar de los siete moles de Oaxaca.

La enumeración más habitual incluye nombres como:

  • mole negro;
  • coloradito;
  • rojo;
  • amarillo;
  • verde;
  • chichilo;
  • manchamanteles.

Esta clasificación sirve para comprender la enorme tradición oaxaqueña, pero no debe interpretarse como si la cocina del estado estuviera limitada exactamente a siete recetas oficiales e invariables.

Existen variantes locales, familiares y nomenclaturas que pueden cambiar.

Lo verdaderamente relevante es la diversidad de colores, chiles, ingredientes y técnicas que conviven bajo el concepto de mole.

Pipián y mole: cuál es la diferencia

Los pipianes están estrechamente relacionados con el universo de los moles.

Su característica principal es el protagonismo de las semillas, especialmente:

pepitas de calabaza.

Pueden existir pipianes verdes o rojos.

Según la clasificación utilizada, pueden considerarse dentro de la gran familia de moles o tratarse como una categoría diferenciada.

La diferencia práctica está en que las semillas tienen un papel estructural especialmente claro en el pipián.

Cómo se prepara un mole

Aunque cada receta cambia, la técnica suele repetir varias fases.

1. Preparar los chiles

Se retiran normalmente:

  • rabos;
  • semillas;
  • partes interiores según la receta.

Después se tuestan o fríen brevemente.

Este paso potencia su aroma.

Hay que evitar quemarlos en exceso, ya que pueden generar un amargor desagradable.

2. Tostar los demás ingredientes

Semillas, frutos secos, especias, tortillas y otros elementos se tratan por separado.

No todos requieren el mismo tiempo.

Una semilla pequeña puede quemarse antes de que una almendra haya adquirido suficiente color.

Por eso las recetas tradicionales suelen trabajar los ingredientes por grupos.

3. Hidratar y triturar

Los chiles secos pueden hidratarse antes de triturarlos.

Después se muelen con el resto de ingredientes y algo de líquido.

Tradicionalmente este trabajo podía realizarse en metate.

En una cocina doméstica moderna puede utilizarse una buena batidora.

El objetivo es obtener una pasta fina y homogénea.

4. Freír la pasta

Esta fase es fundamental.

La pasta triturada se cocina en grasa antes de añadir suficiente caldo para convertirla en salsa.

Al freírla:

  • concentra sabor;
  • pierde humedad;
  • cambia de color;
  • desarrolla aromas tostados.

Un mole recién triturado y un mole correctamente cocinado pueden saber completamente diferentes.

5. Añadir el líquido

Se incorpora caldo poco a poco.

La cantidad depende de la textura buscada.

Un mole debe ser suficientemente fluido para cubrir la carne, pero no tan líquido como un caldo.

6. Cocinar lentamente

Después necesita tiempo.

Durante la cocción los sabores inicialmente separados se integran.

Los chiles dejan de dominar individualmente, las especias se suavizan y la salsa adquiere mayor profundidad.

Algunos moles domésticos pueden prepararse relativamente rápido; otros requieren un trabajo de varias horas.

Por qué el mole lleva tantos ingredientes

No se trata simplemente de acumular productos.

Cada grupo cumple una función.

Los chiles proporcionan la estructura aromática.

Las semillas y frutos secos añaden grasa y cuerpo.

La tortilla, pan o masa ayudan a espesar.

Las frutas aportan dulzor y acidez.

Las especias generan aromas.

El tostado crea sabores nuevos.

La habilidad consiste en conseguir que ningún ingrediente individual domine completamente el resultado.

Ahí reside buena parte de la dificultad del mole.

A qué debe saber un buen mole

Depende del tipo, pero los mejores suelen presentar varias capas de sabor.

Puede detectarse:

picante, dulzor, tostado, especias, acidez, amargor y frutos secos.

No necesariamente aparecen todos con la misma intensidad.

La palabra que mejor describe un buen mole es equilibrio.

Si sabe únicamente a chocolate, chile o canela, alguno de los elementos probablemente está tapando al resto.

Con qué se come el mole

El acompañamiento depende del mole.

Entre los más habituales aparecen:

  • pollo;
  • pavo;
  • cerdo;
  • carne de vacuno;
  • tortillas;
  • enchiladas;
  • tamales;
  • verduras;
  • arroz.

El mole poblano con pollo es probablemente la combinación más conocida internacionalmente.

Pero una salsa tan compleja no necesita necesariamente una carne elaborada.

Muchas veces el ingrediente principal se cocina de manera sencilla precisamente para dejar protagonismo al mole.

Pasta de mole preparada: cómo se utiliza

Fuera de México es habitual encontrar mole concentrado en pasta.

No suele estar pensado para servirse directamente.

Normalmente se diluye progresivamente con:

  • caldo;
  • agua;
  • otros líquidos indicados por la propia preparación.

Después se cocina hasta conseguir la textura adecuada.

La cantidad de líquido cambia mucho entre productos, por lo que conviene añadirlo gradualmente.

Una pasta demasiado diluida pierde intensidad; una demasiado concentrada puede resultar excesivamente salada, dulce o especiada.

Mole en pasta y mole casero no son exactamente lo mismo

El mole preparado permite tener una salsa compleja en pocos minutos.

El mole hecho desde cero ofrece mucho más control sobre:

  • chiles;
  • tostado;
  • dulzor;
  • especias;
  • textura;
  • picante.

No significa que una pasta comercial sea necesariamente mala.

En México existe también una larga tradición de comprar pastas de mole elaboradas por productores especializados y terminarlas posteriormente en casa.

La diferencia está más en el grado de elaboración previo que en una oposición simple entre «auténtico» e «industrial».

Cómo reconocer los tipos de mole rápidamente

Si solo quieres orientarte ante una carta mexicana, esta guía resulta práctica:

Si buscas…Mole recomendado
El más conocidoMole poblano
Intenso y oscuroMole negro
Más fresco y herbalMole verde
Suave y rojizoColoradito
Perfil tostado y ahumadoChichilo
Contraste dulce con frutaManchamanteles
Frutos secos y suavidadAlmendrado

El nombre proporciona pistas, pero cada cocinero puede ofrecer una interpretación considerablemente distinta.

El mole es una técnica tanto como una salsa

Entender el mole únicamente por sus ingredientes deja fuera la parte más interesante.

Su personalidad nace también de cómo se transforman esos ingredientes.

Tostar un chile modifica su aroma.

Freír una pasta concentra el sabor.

Moler semillas cambia la textura.

Reducir lentamente integra los distintos elementos.

Por eso dos recetas con listas de ingredientes parecidas pueden terminar sabiendo de manera completamente diferente.

El mole mexicano no puede reducirse a una salsa de chocolate ni a una receta cerrada. Es una familia culinaria construida alrededor de chiles, semillas, frutos secos, especias y técnicas de tostado, molienda y cocción lenta que permiten crear resultados radicalmente distintos. El poblano puede ser la puerta de entrada, pero el negro, el verde, el amarillo, el coloradito, el chichilo o el manchamanteles muestran la verdadera dimensión del mole: una manera de cocinar capaz de convertir decenas de ingredientes individuales en un sabor nuevo en el que ninguno debería explicar por sí solo todo el plato.

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