Lunes, 26 de Octubre de 2020

«El tamaño no importa», ese es el eslogan con el que WagonGo ha aterrizado en Madrid con el objetivo claro de revolucionar el mercado de los envíos.

Agilidad, sosteniblidad y rapidez son los ingredientes básicos de esta start-up que nace de la mano de Miguel Ángel del Pino, madrileño y emprendedor pura raza que explica a Madrid Hoy todo sobre su nueva compañía.

Como los mejores inventos, WagonGo surge de una necesidad. La de facilitar la logística en España -empezando por Madrid- tras comprobar el retraso que existía en nuestro país en comparación con otros lugares, como países asiáticos, donde Del Pino ha trabajado buena parte de su vida.

«Allí la logística es mucho más sencilla», afirma el fundador de WagonGo , a quien la pandemia que golpeó al mundo en los meses previos al lanzamiento (lleva operando en Madrid desde el pasado 15 de julio) no minó en absoluto la moral.

«El miedo es para los cobardes», manifiesta, al tiempo que reconoce que, al tratarse de una empresa tecnológica y con el auge del teletrabajo, el coronavirus no retrasó la fecha de lanzamiento.

Es más, Del Pino afirma que en los momentos de crisis es cuando surgen las grandes oportunidades y, en este caso, así es. «Con todo lo que está pasando el tema del transporte va a ser cada vez más importante» opina.

«La gente se mueve menos y al final seguimos comprando y consumiendo igual así que la solución que ofrecemos para el transporte creo que va a ser muy importante en el mercado», agrega.

Es más, Del Pino sostiene que sino llega a ser por las empresas de envíos el mundo «se hubiera parado» en los meses del confinamiento estricto y por eso subraya la utilidad de este tipo de compañías y, como no, de WagonGo.

¿CÓMO FUNCIONA WAGONGO?

El funcionamiento es sencillo. El usuario simplemente tiene que descargarse la aplicación en su teléfono móvil, selecciona un origen y un destino y, a continuación, escoge el vehículo que quiere utilizar en función del peso y tamaño de su paquete.

Desde unos pañuelos de papel a cuatro sofás o cualquier aparato comprado por Wallapop, todo lo que quepa en los diferentes transportes propios con los que cuenta la compañía; coches, furgonetas de todos los tamaños y la joya de la corona: un triciclo eléctrico capaz de transportar hasta 120 kilos de mercancía sin contaminar.

Todo menos comida puede transportarse en WagonGo donde, una vez seleccionado el medio que más se ajuste a las necesidades del usuario, se realiza el pago y el vehículo seleccionado que más cerca esté del punto de recogida será el que realice el envío.

Es aquí donde la homologación con la start-up española de VTC (vehículo de transporte con conductor) Cabify se ve más claramente y Del Pino hace la analogía para que se entienda el mecanismo y como éste puede integrarse fácilmente en el día a día de los usuarios.

Además, la start-up cuenta con colaboradores de otras empresas de transporte que pueden sumarse a la flota de WagonGo para ampliar su negocio. Economía colaborativa en toda regla.

DE MADRID AL MUNDO

Desde el pasado 15 de julio WagonGo opera en Madrid y, a finales de año, busca extenderse a otras ciudades de España como Barcelona, Valencia o Sevilla. ¿Y después? El mundo es el límite para Del Pino, quien lleva veinte años emprendiendo y trabajando duro para conseguir sus metas.

Interrogado sobre qué le diría a alguien que está pensando en emprender ahora, el fundador y CEO de Wagongo tiene claro que la fórmula del éxito es el trabajo aunque lamenta que en España, en temas de emprendimiento, aun queda mucho por mejorar.

Del Pino echa de menos las ayudas económicas y de todo tipo que le consta se ofrecen en otros países a los emprendedores y cree que en España aún no está tan asentada esa filosofía de ayuda al que tiene una idea que aportar a la sociedad.