Lunes, 14 de Junio de 2021

Desde que empezó el Gobierno de Pedro Sánchez hemos vivido en España la mentira como bandera política. Un Ejecutivo progresista que no gobierna y se esconde en los peores momentos a nivel sanitario, económico y social. 

Empezó con el fraude de la titulación, continuó con que no dormiría con Iglesias en el Gobierno -dos días después era el vicepresidente-, juró que no pactaría con Bildu y lo hizo, dijo endurecer las penas por sedición y que no pactaría con separatistas catalanes, no solo pactó si no que los indultará.

En enero del año pasado se alerto de la llegada del Covid-19, algo que ya ha quedado demostrado que sabían desde el gobierno y que mintieron a la población y esperaron hasta el 8M para promocionar el chiringuito feminista lo que costó vidas y muchos contagiados del virus.

Decía Fernando Simón que serían unos pocos casos como mucho en España. Un año después sigue mintiendo sin dimitir. Sánchez nos confinó al día siguiente del 8M, paralizó la economía durante tres meses sin ayudas a las empresas y un año después sigue sin dar ayudas.

Cada día cierran más negocios mientras él juega a poner y quitar ministros para las elecciones catalanas mientras sigue muriendo gente a diario y los hospitales están colapsados.

Empezó su guerra con Isabel Díaz Ayuso llegando a confinar Madrid solamente por capricho y venganza, hoy con 1.000 contagios por cada 100 mil habitantes en casi todas las comunidades no permite confinamiento domiciliario, seguro que está esperando pase el 14F.

Un presidente narcisista repleto de ego, un personaje autodestructivo y sin escrúpulos al que solo le importa el poder a costa de lo que sea, ya sea entregando a los que quieren romper España, cediendo ante sus chantajes o con sus socios comunistas.

Desde la Unión Europea ya le han advertido en reiteradas ocasiones los malos actos como el del poder judicial, ahora que debe confinar y el sigue a lo suyo escondido en Moncloa sin aparecer por el Congreso y solo dando la cara para poner la pegatina a la llegada de las vacunas.

Un Gobierno que no gobierna, que dejó a las comunidades autónomas solas para evitar que los males y errores de su incompetencia se notaran mucho como pasó en la primera ola, un cobarde que está dejando atrás a todos los ciudadanos empobreciendo al país, sin soluciones de ningún tipo y creando una división entre los ciudadanos calculada y necesaria para sus fines de adoctrinamiento y destrucción de todo lo que nuestros mayores construyeron.

En un país donde hay 445,865 políticos que se comen la mayor parte del presupuesto del país y que solo sirve para su auto supervivencia, hay 165.967 médicos, 154.000 policías y 19.854 bomberos sumando 339.821, es decir, más políticos que personas que en esta pandemia han demostrado que son los auténticamente necesarios para sacarnos de esta situación y resulta que son los que menos cobran y menos medios tienen para ejercer su trabajo, eso sí la culpa es siempre de la derecha o de Franco.

Se critica la construcción de un hospital como el Enfermera Isabel Zendal y, sin embargo, no se dice nada de los 15 millones de euros tirados por el Gobierno Valenciano en unas carpas que se vuelan con el viento y que además aun no pagó a la empresa que los coloco, sin hacerle tampoco los mantenimientos preventivos.

Mientras un médico cobra unos 2.000 euros, un profesor 1.400, un policía 1.600, un bombero 1.700, estos se pasan la vida estudiando para prepararse, mientras los políticos sin carrera o con ella en plena crisis se suben los sueldos por fastidiar la vida de todos los ciudadanos a los que deja tirados sin pudor ninguno.

Porque para ser político solo se necesita el dedo, el dedo del que gobierna para colocar a todos sus amigos, cómplices de gobierno que chantajean para conseguir sus objetivos y todo aquel que baile al compás mientras el Sánchez se mantenga en el poder. Un ejemplo de baile es el del nuevo ministro Miquel Iceta que bailó con Sánchez y dejando paso a Illa como candidato y como premio a ceder su lugar le ha regalado el ministerio.

La gestión de la pandemia y de la economía es inexistente por parte del Gobierno, una dejación de funciones voluntaria y estudiada que no está siendo ni discutida por una sociedad adormecida, adoctrinada y dirigida por los mensajes de los medios de comunicación afines, con mensajes de miedo para que no puedan reaccionar ante un gobierno mentiroso y manipulador.

Ahora en Cataluña los positivos covid podrán ir a votar en Cataluña, mientras que el positivo de otra comunidad si sale de su casa y lo pillan pagara multa de 600 euros por poner en peligro al resto. También los hosteleros deben cerrar a sus horas para no ser multados, eso sí para ir a votar todo vale con tal de conseguir Sánchez su objetivo político. Los más de 500 muertos diarios no importan, que los negocios se vayan a pique no es un problema, que los ERTE no se cobren no pasa nada, que las ayudas no lleguen tampoco, solo importa los escaños que Illa pueda sacar como buen candidato.

De la España que hemos conocido quedara muy poco, nos encontraremos una España sin empleo, con una sociedad más pobre, pagando el despilfarro de este gobierno durante décadas y sin llegar aún al final de esta pandemia, porque mientras no tengamos un líder que lidere España no podrá salir del pozo en el que este gobierno progresista nos ha metido, la pandemia está afectando a todos los países pero somos la cola en todo, en lo económico, social y sanitario lo que quiere decir que este gobierno no está a la altura de lo que pide la situación.

Seguro que saldrá Simón diciendo que solo serán unos pocos españoles los que quedaran tocados en esta situación actual y su presidente dirá que ya hemos vencido al virus y a la recuperación económica.