Lunes, 14 de Junio de 2021

Ascensión D.A. y Ana Isabel Q.D., madre e hija respectivamente, se han sentado hoy en el banquillo de los acusados del Juzgado de lo Penal número 17 de Madrid, acusadas de saltarse el 30 de octubre de 2020 el cordón de seguridad de la casa del vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, y la ministra de Igualdad, Irene Montero, en Galapagar.

La Fiscalía les imputa por este hecho delitos de desobediencia (a la madre) y de atentado contra agentes de la autoridad y de maltrato de obra (a la hija) y pide para la segunda un año de cárcel y para la primera seis meses.

Ambas han declarado hoy en el juicio que el chalé de los dirigentes de Podemos no contaba con ningún perímetro de seguridad y que, por ese motivo, pasaron por allí para ir a ver a unas amigas.

Sin embargo, la versión de los agentes de la Guardia Civil implicados en los hechos, que también han declarado hoy, como de la Fiscalía, sostiene que las dos mujeres se negaron a respectar el cordón de seguridad de la casa, del que eran conocedoras por su «asiduidad» a las protestas que se realizaban a las puertas de la residencia de los miembros del Gobierno.

Así, los agentes han afirmado que hicieron uso de la «mínima fuerza imprescindible» el pasado 30 de octubre para alejar a las infractoras de lugar.

Un extremo que vuelve a chocar con la versión de las acusadas, quienes han afirmado que pasaron «miedo» ante la agresiva actuación de los guardias civiles.

«Yo me quería ir y el agente no me dejó. Me pisó y me dio empujones», ha relatado Ascensión, mientras que su hija ha incidido en el miedo que sintió ante la actuación de los agentes.

VERSIÓN DE LAS ACUSADAS

En su declaración, Ascensión D.B. ha relatado que sobre las 17.30 horas de ese día fueron a ver a unas amigas que residen en una vivienda situada en las proximidades de La Navata, zona donde se ubica la casa de Iglesias y Montero.

La acusada ya conocía el lugar de residencia del líder de Podemos y de su familia en Galapagar al contar con varias multas y sanciones por incidentes en el mismo lugar, siendo una de ellas por destrozo de mobiliario urbano.

«En el coche ya veo a mis amigas que están con dos guardias civiles y uno está tirándola del brazo. Me bajé rápido del coche y no llegué a ellas. Me aparece un agente y me dice que están poniendo un perímetro y que me tengo que ir. Me empezó a pisar los pies y me empujaba», ha narrado.

Tras ello, su hija salió en su auxilio y comenzó una discusión con los agentes. «Tiraron a mi hija y la vi en el suelo boca abajo y ahí me asusté mucho», ha recordado con la voz entrecortada. «No había ningún perímetro ni ninguna valla», ha aseverado.

Su hija ha relatado que vio desde el coche que había un problema con su madre y salió a ayudarla al escuchar sus gritos. «A la que llegué me empezaron a empujar. Me dice que retroceda. Vi que intentaban empujar a mi madre y me empezó a empujar con el pecho y me tiró», ha explicado narrando que su madre se desmayó sin que los agentes llamaran a una ambulancia.

«No sabía si habían llamado a la ambulancia. Algún vecino me preguntó si necesitaba algo», ha agregado negando que agrediera a los agentes con un bolso.

Una testigo ha contado que los agentes agredieron a sus amigas, algo que sin embargo no vio porque las arrinconaron en una estrategia para impedirlas ver el episodio que estaba pasando. Además, ha indicado que los agentes dejaron pasar a una vecina enfermera porque no habían llamado a la ambulancia.

VERSIÓN DE LOS AGENTES

Por su parte, el guardia civil implicado ha indicado que «en ningún momento las golpeó» y ha explicado que su función era acompañar a las personas fuera del dispositivo de seguridad.

«Observamos a dos personas que eran asiduas a las reuniones que sobrepasaron dos o tres veces el perímetro y se inició el dispositivo, indicándolas que se fueran. Nos increparon y gritaron ‘bolivarianos’ y ‘Viva España’, ha relatado indicando que trataron de saltar varias veces el perímetro.

Así, ha detallado que en un momento dado la hija hizo un ademán para darle a un compañero con el bolso, cayéndose al suelo. El agente ha comentado que la madre es asidua a las protestas que se realizan a las puertas de la casa del vicepresidente, apuntando que se la han impuesto varias sanciones.

El guardia civil ha apuntado que ellas conocían que había un cordón de seguridad y ha insistido en que son «conocedoras» de los puntos marcados en la calle.

El sargento responsable del dispositivo ha señalado que cuando llegaron al lugar ya estaban dos de las testigos, amigas de las acusadas, indicándolas que se debían de ir. «Nos llamaron bolivarianos», ha dicho a lo que una de las mujeres le ha señalado desde su sitio en la vista que «eso era mentira».

«Ordené a los agentes que formaran una línea transversal para alejar a estas personas de la zona. Se les daba pequeños empujones para llegar al punto donde debían estar. A dos mujeres se las retira y a las acusadas, se las sitúa por otra calle», ha contado.

«Isabel se negaba a cumplir mi orden. Intentó darme con un bolso en la cara y en todo momento sin mascarilla con insultos», ha recalcado a lo que ha añadido que le agredió con patadas sin causarle lesiones siendo inmovilizada y advertida de que iba a ser detenida.