Lunes, 18 de Octubre de 2021

Prácticamente no se habla de otra en Twitter. Con cientos de miles de interacciones, el hilo de la usuaria Elena Cañizares denunciando que sus compañeras de piso le han querido echar de su casa por contagiarse de covid-19 se ha convertido en la tendencia por excelencia de este lunes en la red social.

Son miles las personas que han expresado su solidaridad con Cañizares después de que esta joven de 20 años compartiera el domingo la conversación con otras tres chicas con las que comparte piso universitario en Ciudad Real al enterarse de que tenía el virus.

Elena relata como, al dar positivo en una prueba PCR (es estudiante de enfermería y tenía que hacérsela para poder realizar sus prácticas), se lo comunica a sus tres compañeras de piso.

Éstas, con las que ha convivido en los últimos días, le recomiendan inmediatamente, antes incluso de realizarse ellas mismas la prueba pertinente al ser consideradas contacto estrecho, que se vaya a pasar la cuarentena a casa de sus padres.

Elena les dice que no quiere bajo ningún concepto hacer eso por dos motivos, en primer lugar porque las autoridades sanitarias le han prohibido desplazarse a ningún sitio y, en segundo lugar, porque su padre pasó hace poco un infarto y su madre sufre de hipertensión y ambos tienen más de sesenta años.

Por este motivo la joven no quiere exponer a sus progenitores, considerados personas de riesgo, al virus y prefiere no infringir la ley y quedarse en su piso de estudiantes, opción a la que sus compañeras se niegan tachándola de «egoísta».

«Les digo que yo no voy a salir de mi habitación, que la rastreadora me ha dicho que no puedo irme a ningún lado, y les digo lo de mis padres», relata Elena en sus mensajes de Twitter, quien también les dice que pueden calentarle los tuppers con comida y llevárselos a la puerta de su habitación.

Sin embargo, estas le contestan que «eso es una responsabilidad y que tienen cosas que hacer» como, por ejemplo, ir al gimnasio o a la universidad.

En los próximos seis tuits, Cañizares comparte pantallazos del grupo de WhatsApp con sus compañeras, Rocío, Ángela y Lucía, en los que se escuchan las notas de voz que se mandan y como la conversación va subiendo de tono porque las tres quieren echar a Elena de su domicilio.

Finalmente la perjudicada da un golpe en la mesa y escribe que ella tiene un contrato y que hasta que no se le acabe puede estar en el piso lo que quiera y que «por votación» no pueden echar a alguien de su casa y abandona el grupo.

Poco después enseña como Lucía, al enterarse de que su compañera ha subido a Twitter la conversación, le amenaza con denunciarla por infringir la protección de datos, a lo que Elena señala que en ningún momento ha desvelado su identidad (solo aparecen en las conversación los nombres de pila de las compañeras).

El hilo con toda la historia ha recibido apenas 20 horas después de su publicación 114.300 «me gusta», 5.500 respuestas y 56.700 retuits y ha convertido a Elena Cañizares en tendencia con más de 178.000 mensajes en Twitter que hablan de ella.