Lunes, 14 de Junio de 2021

El consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio, tiene claro que, «desgraciadamente, por culpa de la izquierda» en España nunca se va a conseguir sacar adelante una ley de Educación consensuada

Así lo asegura en una entrevista con Madrid Hoy en la que lamenta que el PSOE no ha tenido «ningún interés» en llegar a acuerdos respecto a la nueva ley de Educación, la LOMLOE, más conocida como ley Celaá, y «ha aprovechado la pandemia para sacarla adelante tratando de ocultar las críticas».

Para Ossorio, lo óptimo en materia educativa sería llegar a un pacto de Estado para que los sucesivos Gobiernos que lleguen al poder no vayan cambiando la ley y se deje de utilizar la educación como arma política. Sin embargo, reconoce que es algo «muy difícil» porque «la izquierda lleva la educación como bandera y no está dispuesta a renunciar a nada en esta materia«.

Una bandera que el consejero del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso califica como «falsa» porque «cuando gobiernan aprueban leyes educativas para que los alumnos se esfuercen menos y aprueben menos«.

Para paliar los efectos más nocivos de la Ley Celáa, el Ejecutivo madrileño ha comenzado ya a tramitar la Ley Maestra de Libertad de Elección Educativa, una normativa autonómica con la que, en la medida de sus posibilidades, quieren neutralizar desde la Puerta del Sol a la LOMLOE.

En esa ley se mantiene, por ejemplo, el concepto de «demanda social», un aspecto al que Ossorio otorga mucha relevancia porque, considera, es «de Perogrullo» que donde hay que construir centros es donde existan familias que lo necesiten y no en zonas donde no exista esa reclamación.

«Lo hacen para fastidiar a la concertada y no se dan cuenta de que cuando una administración educativa constituye un centro lo hace porque hay demanda social porque sino no tiene sentido», sentencia.

La ley madrileña también pretende preservar la fórmula del distrito único, gracias a la cual «un alumno de cualquier barrio pueda ir al centro que quiera» y no prime el barrio en el que viva.

Otro de los aspectos más duramente criticados de la ley Celaá ha sido su intención de terminar con la educación especial y es precisamente esa materia la que más protege la ley impulsada por el departamento de Ossorio.

«En la ley maestra regulamos al completo toda la educación especial. La Ley Celaá quiere acabar con esos centros vaciándolos y lo expone en su artículo 74 en el que dice que si una familia elige la educación que ellos llaman más inclusiva tiene preferencia para elegir y si no elige la mas inclusiva no la tiene. ¿Qué es lo que quieren ahí? que si tu eliges un centro ordinario tengas toda la preferencia y que si eliges uno especial no la tengas«, explica.

En cambio, el consejero sostiene que «la educación más inclusiva es la que saca más rendimiento de cada alumno, que le permite integrarse mejor en la sociedad y que no le aparta».

«Todos queremos que los niños vayan a la educación ordinaria pero hay algunos que no pueden porque van a sufrir porque van a tener unos resultados mucho peores y no se van a integrar», argumenta a este periódico.

Con todo, el «dique de contención» creado en Madrid tiene fisuras porque hay cuestiones en las que la ley autonómica no puede ir en contra de mandatos taxativos de la ley orgánica.

Es el caso de que se pueda pasar de curso con tres suspensos aunque, tal y como explica Ossorio, Madrid va a tratar de seguir promoviendo la excelencia y la cultura del esfuerzo a través de las evaluaciones externas.

Tampoco puede hacer nada la región ante la prohibición de la educación segregada, «uno de los aspectos más claramente inconstitucional del texto», pero la ley maestra recoge » lo que dijo el Tribunal Constitucional (TC), que la educación diferenciada no es contraria al principio de igualdad».

Cuestiones como el proceso de admisión de los alumnos o el nombramiento de los directores de los centros han sido retrasados un curso y, como una de las medidas estrella anti-ley Celaá, Madrid ha ampliado los conciertos educativos diez años, «lo que da tranquilidad a las familias porque hasta el año 2027 los conciertos educativos, gobierne quien gobierne, se mantendrán».

CERRAR ES LA ÚLTIMA OPCIÓN

Interrogado sobre si la Comunidad de Madrid se plantea cerrar los centros educativos si el número de contagios de covid continúa creciendo en la región, Ossorio afirma que, aunque eso es algo que nunca se puede descartar del todo, a día de hoy es «la última opción».

En este sentido el consejero ha manifestado a Madrid Hoy que los colegios son entornos seguros donde se han detectado muy pocos casos gracias al cumplimiento estricto de las medidas de seguridad impuestas el pasado mes de septiembre.

«Los niños están mejor en las aulas, con menos alumnos, mascarilla puesta y respetando la distancia social, que en la calle o en sus casas» ha afirmado, además ha recordado que existe un «amplio consenso» entre la comunidad educativa y sanitaria sobre este extremo.