Lunes, 14 de Junio de 2021

La respuesta ha sido generalizada y contundente. Indignación absoluta. Ese es el sentimiento que ha despertado en gran parte de la sociedad las declaraciones de ayer del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, desde el atril del Senado sobre la muerte de un miembro de ETA.

El jefe del Ejecutivo afirmó «lamentar profundamente» el suicidio del etarra Igor González Sola el pasado viernes en la cárcel de  Martutene de San Sebastián.

González Sola ingresó en prisión en marzo de 2005 para cumplir una condena de 20 años de cárcel por colaboración con banda armada, depósito de armas y falsificación dentro de su actividad en el comando Amaiur de ETA.

Cada año, miles de personas se suicidan en España y decenas de ellas lo hacen en las cárceles. Nunca antes el presidente Sánchez había lamentado públicamente este tipo de muertes.

Una primera vez que ha desatado reproches, como el del presidente de la Asociación Plataforma Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, Miguel Ángel Folguera, que ha opinado que es «una vergüenza» que las víctimas del terrorismo lleven dos años esperando para reunirse con el presidente y que este se preocupe por sus necesidades mientras «casi llore y sienta tanto el suicidio cobarde de un asesino terrorista de ETA».

En esa misma línea se ha pronunciado la presidenta de honor de la Asociación de Víctimas del Terorrismo, Ángeles Pedraza, quien ha señalado que «es vergonzoso que se dedique a justificar el suicidio de un terrorista y a mostrar sus condolencias ante los que le mantienen en el gobierno, parece que ya no le cuesta dormir con los que legitiman mas de 50 años de terror en nuestro país, que pena de tantas vidas rotas».

Por su parte, el presidente de Dignidad y Justicia, Daniel Portero, ha tildado a Sánchez de «miserable» porque «no tiene otra definición una persona que dice esto».

El concejal del PP en Bilbao, Carlos García, ha puntualizado al líder socialista que «no son presos vascos, son asesinos terroristas de ETA condenados» y ha pedido a Sánchez «un poco de dignidad» porque sus palabras le ofenden «como vasco y como español».

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El sindicato mayoritario de la Policía Nacional, Jupol, también ha censurado las palabra de Sánchez y le ha recordado que muchos de sus compañeros se suicidan cada año y «jamás» han escuchado un lamento parecido ni del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska ni del presidente del Gobierno como hecho ayer a un etarra condenado. Es un insulto a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, ha concluido el sindicato.

Y así cientos de comentarios de personas de todo tipo y condición que han querido mostrar su repulsa a las palabras de Sánchez.