Lunes, 18 de Octubre de 2021

El viernes por la tarde, a pesar de que el temporal ya comenzaba a hacerse notar en Madrid, el joven madrileño Antonio Moreno decidió seguir adelante con sus planes y salir a cenar al centro de la capital.

Desde su domicilio, situado en la zona del Parque del Conde Orgaz (distrito de Hortaleza), se desplazó en metro al restaurante, preveyendo que su coche no iba a estar preparado para la nieve que empezaba a caer.

Al término de la velada, la nieve ya se había comenzado a acumular en las calzadas y la borrasca Filomena golpeaba la ciudad cada vez con más fuerza. Uno de los amigos de Antonio había llegado al local con un todoterreno equipado con neumáticos de invierno y cadenas por lo que decidieron dar una vuelta.

Fue entonces cuando comenzaron a darse cuenta de la gravedad de la situación. Personas atrapadas en la nieve sin poder regresar a sus hogares se agolpaban por las calles.

Antonio y su amigo socorrieron a todo aquel que se les puso por delante. Una pareja de ancianos que tenían que regresar a su casa en Vallecas y a la que ayudaron económicamente para que se quedaran en un hotel porque era imposible que se desplazaran hasta su casa, una ejecutiva con tacones que llevaba más de cinco horas atrapada en su coche…

A su vuelta a casa, conmocionado por lo que acababa de vivir, nuestro protagonista observó la terrible situación de su barrio, la zona residencial de Madrid con mayor densidad de árboles. Troncos cortando carreteras, nieve y más nieve cortando los accesos. Ni siquiera el 4×4 de su amigo consiguió llegar hasta su casa y tuvo que completar el camino andando.

A la mañana siguiente la situación, lejos de mejorar, continuaba siendo dramática. Como aún nevó durante buena parte del sábado, Antonio esperó a ver cómo procedían los servicios de emergencia o si algún vecino le informaba de iniciativas para despejar la zona ellos mismos.

Nada de eso ocurrió, así que el domingo Antonio decidió poner en marcha lo que había estado rumiando desde el viernes por la noche: una iniciativa vecinal para colaborar en la limpieza de la zona y ayudar en las emergencias de los vecinos derivadas del temporal más fuerte que ha sufrido Madrid en más de medio siglo.

Rápidamente se puso en contacto con la Asociación de Propietarios y Vecinos del Parque del Conde Orgaz para dar vida a un grupo de WhatsApp y empezar a movilizar a la gente.

Tal y como explica Moreno a Madrid Hoy, en la zona del Parque del Conde Orgaz hay unas 1.300 viviendas donde viven, más o menos, 5.000 vecinos, muchos de ellos de edad avanzada.

Fue precisamente la historia de una anciana octogenaria que necesitaba ayuda porque había quedado atrapada en su casa lo que terminó de sensibilizar a los vecinos e hizo que la acogida de la iniciativa fuera «espectacular».

Tanto es así, que el grupo de WhatsApp, en el que Antonio distribuyó un mensaje explicando muy pormenorizadamente todo lo que se podía hacer para ayudar después de haber localizado los puntos más conflictivos de la zona, llegó enseguida a su límite de miembros y tuvieron que crear un segundo grupo.

El joven relata a este periódico su asombro por la respuesta vecinal, «fue inmejorable», asegura. «La divulgación fue muy rápida, todo el mundo empezó a volcarse, pusieron a disposición de la comunidad vehículos todoterreno, palas, sierras, motosierras, sal… El que no tenía herramientas, ofrecía su tiempo para comprar alimentos a gente que lo necesitaba», explica.

Con el esfuerzo colectivo de las cientos de personas que se apuntaron se despejaron seis calles: Juan Belmonte, Pedro Romero, Ronda de la Avutarda, Chicuelo, Frascuelo y Joselito.

Moreno entiende que los servicios de emergencias del Ayuntamiento no priorizaran su zona a la hora de realizar las labores de limpieza, con calles pequeñas y residenciales, sino las principales vías de la ciudad y aplaude que, tanto el Gobierno regional como municipal, fueran humildes y pidieran ayuda a las ciudadanía ante la insólita situación desatada por Filomena.

No obstante, subraya que todavía hay calles obstaculizadas y quedan por limpiar placas de hielo y árboles que requieren la ayuda de servicios públicos o jardineros profesionales. Los vecinos están a la espera de que la Dirección General de Parques y Jardines atienda a la petición que hicieron hace dos dias.

Para este joven madrileño esta ha sido una experiencia inolvidable. «Nunca había habido una conexión tan estrecha entre los vecinos», afirma y espera que esto sirva para «poder seguir haciendo cosas juntos en el futuro».