Lunes, 26 de Octubre de 2020

La muerte de un ser querido es un duro e inevitable trance que todos vamos a tener que atravesar en esta vida, que a fin de cuentas no es más que un valle de lágrimas. Pero es que, además del golpe emocional y psicológico que supone ese fallecimiento, en muchos casos es también un golpe a la cartera.

Eso es con lo que quiere terminar Heritae, una nueva e innovadora startup que nace en Madrid con el objetivo de revolucionar y democratizar el -en demasiadas ocasiones abusivo- mercado de las herencias.

Tres abogados madrileños, Víctor Ortiz, Ernesto Rivera y Javier Alcocer, son las jóvenes mentes pensantes detrás de esta empresa, única en su especie, que quiere convertirse en el referente del sector.

En Heritae trabajan con dos tarifas planas (2.999 euros, IVA incluido, si la herencia no rebasa los 200.000 euros y 5.500 euros si supera esa cantidad) con la que se encargan de absolutamente todo lo necesario para la adjudicación de la herencia sin que el cliente tenga que preocuparse por nada.

Pero no solo eso, no son simples gestores, sino que por un precio mucho más competitivo que el que ofrecen los bufetes de abogados habituales, asesoran legal y fiscalmente a sus clientes para ofrecerles el servicio integral que mejor responda a sus intereses.

¿Y cómo lo hacen? Con la tecnología como epicentro del negocio para industrializar los trámites de carácter administrativo como, por ejemplo, la petición de certificados, combinando con sus conocimientos jurídicos amasados en años de experiencia en los mejores despachos de abogados del país y con una visión fresca y juvenil: un cóctel perfecto.

Todo ello sin perder de vista que se trata de un servicio que prestan en un momento delicado para sus clientes, en el que un trato considerado y humanista, necesario siempre, se vuelve aún más fundamental.

Con todo, Ortiz, Rivera y Alcocer, subrayan en una entrevista con Madrid Hoy, que, si los clientes así lo prefieren, pueden contratar sus servicios de forma totalmente telemática sin necesidad de reunirse de forma presencial, cosa que, sin embargo, hacen con gusto si el cliente así lo prefiere.

Pero el negocio de Heritae no se queda solo en la adjudicación de las herencias, sino que va un paso más allá con un servicio genuino llamado «Planifica tu herencia».

Esta pata del negocio consiste en una suerte de «póliza de decesos» -pero sin ser tal cosa- por la que uno mismo puede gestionar con ellos el testamento y la posterior adjudicación de su herencia, dejarlo pagado en cómodos plazos de 30 euros hasta completar la cantidad fija, y ahorrar así a los descendientes todos los trámites y el desembolso económico.

«Esto es verdaderamente novedoso, no lo hace nadie», aseguran los tres socios fundadores de Heritae, que subrayan como esta opción puede evitar posteriores peleas y malentendidos entre los descendientes respecto a la repartición de la herencia.

LANZARSE A LA PISCINA

Aunque la startup empezó a operar oficialmente el pasado mes de septiembre, en plena pandemia del coronavirus, estos tres jóvenes llevaban tiempo trabajando en ella y habían tomado la decisión de lanzarse a la piscina antes de que el mundo se pusiera patas arriba.

Lo único que ha afectado la tragedia ocasionada por el virus a su estreno ha sido que ha puesto el foco en la necesidad de actuar sobre el mercado de las herencias, donde apuntan, en demasiadas ocasiones uno está sujeto a honorarios de abogados «anacrónicos y desproporcionados» o se pone en manos de gestorías que no están especializadas y que, aunque cubran el expediente, no van a actuar de acuerdo a sus mejores intereses.

«Nosotros planificamos el futuro», destacan como principal valor diferencial con respecto a las gestorías, «ellas son el aprobado, nosotros somos el sobresaliente», aseguran.

Para estos tres jóvenes madrileños que no alcanza todavía la treintena emprender era casi una cuestión de principios una vez detectaron una necesidad en la sociedad y una solución que aportar.

Es su manera de trabajar en lo que les apasiona pero, además, poner su granito de arena al tejido empresarial español, principal generador de riqueza y prosperidad en este país, tan necesarias en los duros momentos que atravesamos.