Miércoles, 04 de Agosto de 2021

Después de aquel 25 de abril de 2018, Cristina Cifuentes se sumió en la más profunda oscuridad. No solo la de su habitación, donde se refugió días y días, sino la de su futuro, su presente y su pasado.

La caza de brujas había culminado con el ‘jaque’ del vídeo de las cremas, precedido por el machaque del ‘caso máster’. Un caso que hoy, dos años y diez meses después de su dimisión, ha concluido con sentencia absolutoria.

El tiempo le ha dado la razón, aunque muchos en la izquierda sólo gusten de respetar los fallos judiciales cuando coinciden con su inequívoca y todopoderosa opinión. ¿De qué vale un procedimiento judicial si luego no coincide con el parecer de Isa Serra, Jacinto Morano o Pablo Gómez Perpinyà? De nada, claro.

«¿Dónde está la Justicia en este país?», se pregunta la portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid. Pues dictando sentencias. La que, por ejemplo, te condena a ti, Isa Serra, por atacar a la Policía durante un desahucio. Y también la de la absolución de Cifuentes.

«De lo actuado no ha resultado probado ninguna actuación de Cristina Cifuentes. Ni Cecilia Rosado ni María Teresa Feito -condenada la primera a un año y seis meses de cárcel y la segunda a tres años por un delito de falsedad documental- han señalado haber mantenido contacto alguno con la señora Cifuentes, tampoco con su oficina o gabinete», reza la sentencia dictada por la Sección 15 de la Audiencia Provincial de Madrid sobre la falsificación del acta del Trabajo Fin de Máster (TFM) que terminó con la carrera política de la popular.

«Nada se ha probado sobre que impulsara, sugiriera o presionara para la falsificación del documento en cuestión», agrega el fallo que para los juristas de Más Madrid, perdón, políticos de Más Madrid es una «tomadura de pelo» porque no coincide con su omnipotente criterio.

Sin embargo, por mucho que lloriqueen y se lamenten los que estaban deseando seguir haciendo leña del árbol caído -injustamente, como ha quedado demostrado en sede judicial- van a tener que aguantarse.

Cifuentes ya sufrió la condena personal, política y mediática, pero ha ganado la batalla judicial. Dos años y diez meses después.