Sabado, 06 de Marzo de 2021

Dice el refrán que «año de nieves, año de bienes» y parece que, en esta ocasión, se ha cumplido a rajatabla, al menos para los niños del colegio concertado La Salle La Paloma que ayer vivieron su particular milagro de la nieves.

Minutos antes de las tres de la tarde de este miércoles explosionaba la caldera del número 98 de la calle de Toledo, colindante con el patio de este colegio donde, precisamente ayer, se reanudaba las clases después de casi un mes sin que los menores pisaran el centro.

El estallido hizo volar por los aires las cuatro últimas plantas de este edificio parroquial ocasionando cuatro fallecidos. Una cifra dramática pero que podría haber sido incluso más trágica si no llega a ser por la borrasca Filomena.

Gracias a la nieve y hielo provocado por el peor temporal del último siglo en Madrid, el patio de este colegio no estaba en condiciones en el día de ayer para que los niños disfrutaran en él del tiempo libre de después de comer como es habitual.

En vez de eso, los menores permanecían en las aulas del interior de las aulas cuando se produjo la explosión en el edificio colindante del que se desprendieron numeroso cascotes y escombros que cayeron directos al patio del colegio.

Si la borrasca Filomena no hubiera pasado por la ciudad, los niños hubieran estado exactamente a la hora en la que se produjo el estallido en el patio del colegio y la desgracia podría haber sido de dimensiones incalculables.

Desde ayer, seguramente, Santa Filomena tiene nuevos devotos.