Lunes, 14 de Junio de 2021

La mayoría de nosotros, especialmente los madrileños, cuando pensamos en una bicicleta eléctrica nos viene a la cabeza biciMAD, el alquiler público de bicicletas eléctricas de la ciudad. Unos modelos funcionales, sencillos, sin apenas diferencia con una bici convencional más allá del sistema de asistencia al pedaleo que nos sirven para trasladarnos más rápido de un punto A a un punto B.

Pero Juana Bikes es un nuevo concepto de bicicleta eléctrica en el que el diseño, la innovación, la potencia y los valores priman sobre lo estrictamente funcional. Una nueva forma de moverse por el campo y la ciudad.

Las ‘Juanacletas’, explica a Madrid Hoy Pablo Bernal, uno de los fundadores de la marca con sede en la capital, son un híbrido entre bicicleta y moto. Una bici con alma y cuerpo de moto con elementos vintage inspirada en las Cafe Racers de los años 80.

«Cuando echas un ojo a la oferta del mercado de las bicicletas eléctricas actual, todas las opciones parecen haber sido diseñadas con el mismo patrón. Es posible encontrar mucho corte futurista sin apenas intención de crear un diseño innovador», relata.

Por eso, Bernal y su socio, Alejandro Estévez, tenían en la cabeza «crear unas bicicletas eléctricas únicas y potentes que no solo fuesen extremadamente divertidas de conducir si no que además fuesen dejando bocas abiertas a su paso«.

Además, a esta necesidad se unía que echaban en falta «una forma privada y ecológica para desplazarse por la ciudad», algo que les sorprendía especialmente porque no consideran «ni el transporte público ni la movilidad compartida como opciones ecológicas, rápidas y eficaces».

Tras casi dos años preparando el lanzamiento para ofrecer «el producto perfecto» basado en «diseño, potencia y en un par de ruedas bien gordas», las dos modalidades de la Juana –Juana la Cubana y Juana la Loca con la potencia como principal diferencia- ya pueden pre-comprarse a través del crowdfunding de producto que han lanzado esta semana.

Se trata de una modalidad de financiación y compra muy extendida en otros países como Estados Unidos pero que aquí aún no tiene tanto tirón, explica Bernal a este periódico.

Como son productos costosos de producir – el precio final de las bicicletas oscila entre los 2.800 y 3.500 euros– los fundadores han lanzado un crowdfunding a través de la plataforma de financiación colectiva Indiegogo que estará disponible hasta el próximo 28 de febrero y con el que pretenden recaudar 20.000 euros.

Si consiguen esa cifra (algo de lo más probable porque en tan solo dos días ya han logrado el 34% del total), entonces comienza la producción y los compradores tendrán su Juana customizada a su gusto en pocos meses disponible.

Un nuevo modelo de negocio que ha servido a Bernal y Estévez, para poder lanzar su sueño sin buscar financiación externa más allá de sus ahorros personales.

Así, si todo va bien, dentro de pocos meses comenzarán a verse por las calles de la capital (y de cualquier ciudad del mundo porque que han llegado a acuerdos para vender en todo el globo) las bicicletas más rompedoras con nombre de mujer.