Lunes, 01 de Marzo de 2021

Ya había demostrado con su gestión de la pandemia, alabada hasta por sus más acérrimos detractores, que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, sabe lidiar con las crisis.

Filomena ha vuelto a ponerlo de manifiesto. Al pie del cañón, recorriendo calles y calles, reuniéndose con todos los equipos de emergencias, ayudando a desatascar coches, ofreciendo información constante a la ciudadanía… así ha hecho frente el regidor al temporal en un fin de semana que, según el mismo ha reconocido, ha sido uno de los más intensos de su vida.

La situación extrema que ha sufrido Madrid por la borrasca le requería y él ha acudido a la llamada sin dudarlo, sin medias tintas y con la naturalidad que le caracteriza para hacer todo lo que estaba en su mano para atajar la crisis.

Y si tiene que enfrentarse al ministro del Interior para defender los intereses de Madrid, lo hace. A pesar de que Fernando Grande Marlaska rechazó ayer la posibilidad de declarar la ciudad de Madrid zona catastrófica, Almeida no ha tardado en reafirmar que si el Gobierno municipal lo considera necesario, solicitará esa declaración.

«Esa declaración a quien beneficiaría, sobre todo, es a todos esos madrileños que peor lo han pasado, que más daños personales y materiales han sufrido. Se les podría agilizar todos los trámites y todas las gestiones. Hay incluso previstas líneas de ayuda de subvenciones y de avales para negocios que lo hayan podido pasar mal. En definitiva, entendemos que si esto beneficia a los madrileños y hay indicios por lo menos lo estudiemos. Yo le diría al ministro que no nos diga que no a una solicitud que ni siquiera hemos planteado», ha sostenido hoy el primer edil.

Este también ha recordado al ministro que han sido los servicios municipales los que, «literalmente», se han pateado «cada metro de la ciudad» y, por ello, nadie mejor que ellos para conocer cuál es su situación real.

Hay dos fotografías que se viralizaron en el día de ayer y que, contrapuestas, reflejan a la perfección los contrastes entre políticos como Almeida y otros como, por ejemplo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Éstas son la del alcalde cubierto de nieve empujando un coche y la del líder socialista saliendo con un traje impoluto saliendo de un todoterreno.

A veces una imagen -o dos- valen más que mil palabras.