Alumnos de Fuenlabrada conquistan el bronce mundial con un Fórmula 1 a escala

Fórmula 1 a escala

Un grupo de estudiantes de un instituto público de Fuenlabrada ha conseguido lo que parecía reservado a centros especializados en ingeniería: competir contra los mejores equipos juveniles del mundo y terminar en el podio con un coche de Fórmula 1 diseñado y construido por ellos mismos. Los alumnos del IES José Luis López de Aranguren han logrado el tercer puesto en la final mundial de STEM Racing, celebrada en Singapur, después de quedarse a solo 14 milésimas de segundo del equipo ganador de Arabia Saudí.

El conjunto madrileño, denominado OWLA, participó en una competición internacional que reunió a 90 equipos de distintos países. Su resultado llegó en la modalidad Knockouts, una prueba eliminatoria en la que los pequeños monoplazas se enfrentan directamente para comprobar cuál es más rápido.

El reconocimiento, anunciado el 17 de octubre de 2026, tiene un significado que va más allá del resultado deportivo. Los participantes tuvieron que aplicar conocimientos de aerodinámica, diseño, fabricación y gestión de proyectos para construir un vehículo competitivo frente a equipos de todo el mundo.

Un instituto público de Fuenlabrada, entre los mejores del mundo

El IES José Luis López de Aranguren ha conseguido situar a Fuenlabrada en una de las principales competiciones internacionales de educación científica y tecnológica.

La final mundial de STEM Racing 2026 se celebró en Singapur y reunió a 90 equipos que habían superado sus respectivas fases de clasificación.

Los estudiantes madrileños acudieron con un proyecto propio que incluía el diseño y la fabricación de un coche de Fórmula 1 a escala, además de la preparación técnica y organizativa necesaria para competir.

Su rendimiento fue especialmente destacado en las carreras de eliminación.

El equipo OWLA consiguió avanzar hasta las últimas rondas y terminar en tercera posición, con una diferencia mínima respecto al ganador.

Dato de la competiciónResultado
Equipo madrileñoOWLA
Centro educativoIES José Luis López de Aranguren
MunicipioFuenlabrada
CompeticiónFinal mundial de STEM Racing 2026
Lugar de celebraciónSingapur
Equipos participantes90
Modalidad destacadaKnockouts
Clasificación de OWLATercer puesto
Diferencia respecto al ganador0,014 segundos
País del equipo ganadorArabia Saudí

La clasificación corresponde a la modalidad de velocidad por eliminatorias, no a una supuesta tercera posición absoluta en todas las categorías del campeonato.

Esta distinción resulta relevante porque STEM Racing evalúa diferentes aspectos del trabajo de los participantes, desde el rendimiento del coche hasta la calidad del proyecto desarrollado.

Solo 14 milésimas separaron al coche madrileño del campeón

Uno de los detalles más sorprendentes del resultado es la diferencia de tiempo que separó al prototipo de Fuenlabrada del equipo vencedor.

Catorce milésimas de segundo equivalen a 0,014 segundos, una fracción tan pequeña que resulta prácticamente imposible de apreciar a simple vista.

En una competición de velocidad, diferencias de esta magnitud pueden depender de numerosos factores: la resistencia aerodinámica, la masa del vehículo, la alineación de las ruedas o pequeñas variaciones en su desplazamiento.

Los coches participan en carreras sobre pistas especialmente preparadas, donde el cronometraje permite registrar diferencias muy reducidas.

En estas condiciones, una mejora aparentemente insignificante en el diseño puede marcar la distancia entre ganar o quedar fuera del podio.

El resultado de OWLA demuestra que su prototipo alcanzó un nivel competitivo comparable al de los mejores equipos internacionales.

Además, los estudiantes llegaron a las eliminatorias como líderes de la clasificación inicial, antes de avanzar por las diferentes rondas hasta conseguir la medalla de bronce.

No fue, por tanto, un resultado aislado conseguido en una única carrera.

Su rendimiento durante la competición confirmó la calidad del trabajo desarrollado previamente en el instituto.

Cómo funciona STEM Racing, la competición que convierte a los alumnos en ingenieros

STEM Racing es un programa educativo internacional que utiliza el diseño de coches de carreras a escala para despertar el interés por las disciplinas científicas y tecnológicas.

Las siglas STEM proceden de las palabras inglesas correspondientes a ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

La iniciativa plantea a los estudiantes un desafío práctico: diseñar, fabricar y poner a prueba un pequeño monoplaza utilizando conocimientos similares a los empleados en proyectos reales de ingeniería.

Los equipos no reciben simplemente un vehículo terminado para competir.

Deben desarrollar su propia solución técnica, respetar las normas del campeonato y justificar las decisiones adoptadas durante el proceso.

El proyecto exige combinar diferentes capacidades:

  • Aerodinámica: estudiar cómo influye la forma del coche en su desplazamiento y en la resistencia del aire.
  • Diseño digital: crear modelos tridimensionales y preparar las piezas para su fabricación.
  • Ingeniería mecánica: analizar dimensiones, materiales, masa y comportamiento del vehículo.
  • Matemáticas: interpretar mediciones, comparar resultados y evaluar posibles mejoras.
  • Gestión de proyectos: organizar tareas, recursos, plazos y responsabilidades.
  • Comunicación: presentar el trabajo y defender las decisiones ante los evaluadores.

Esta combinación convierte la competición en una experiencia educativa más amplia que una carrera de velocidad.

Los participantes deben aprender a resolver problemas reales y comprobar si las soluciones que han diseñado funcionan como esperaban.

La aerodinámica, una de las claves para ganar milésimas

La forma del vehículo resulta fundamental para conseguir buenos resultados.

Cuando un coche avanza, debe desplazar el aire que encuentra a su paso. Esa interacción genera una fuerza denominada resistencia aerodinámica, que se opone al movimiento.

Reducirla permite aprovechar mejor la energía disponible y alcanzar una mayor velocidad en determinadas condiciones.

En un monoplaza a escala, pequeños cambios en la geometría pueden modificar el comportamiento del aire alrededor de la carrocería.

Por ejemplo, una superficie frontal más amplia puede aumentar la resistencia, mientras que determinadas formas permiten mejorar el flujo alrededor del vehículo.

Sin embargo, diseñar el coche más estrecho o ligero posible no garantiza automáticamente que sea el más rápido.

Los participantes deben respetar las dimensiones reglamentarias y conseguir que el vehículo mantenga un comportamiento estable durante su recorrido.

También influyen el rozamiento de las ruedas, la calidad de fabricación y la distribución de la masa.

Por eso, los equipos suelen necesitar sucesivas pruebas para comparar diferentes diseños.

La competición permite comprobar una característica fundamental de la ingeniería: una solución técnicamente atractiva debe demostrar su eficacia mediante mediciones reales.

En el caso de OWLA, el resultado internacional confirma que el conjunto del proyecto consiguió un rendimiento elevado, aunque no se han difundido todos los detalles técnicos que permitirían atribuir la ventaja a una característica concreta del coche.

El equipo también consiguió un reconocimiento individual

El tercer puesto en las eliminatorias no fue el único reconocimiento obtenido por los estudiantes de Fuenlabrada.

Uno de los integrantes de OWLA, identificado como Dani, recibió el premio Roles Behind the Race, patrocinado por DHL.

Este reconocimiento pone el foco en las personas y responsabilidades que hacen posible el desarrollo de los proyectos participantes.

En STEM Racing no todos los integrantes desempeñan la misma función.

Algunos se especializan en el diseño o la fabricación, mientras otros trabajan en la organización, las presentaciones técnicas o la coordinación general.

La distribución de responsabilidades permite que los estudiantes experimenten una forma de trabajo similar a la utilizada en equipos profesionales.

El premio individual obtenido por Dani añade otra dimensión al éxito de OWLA.

La competición no valoró únicamente la velocidad de su prototipo, sino también aspectos relacionados con las capacidades personales desarrolladas durante el proyecto.

Cinco equipos españoles participaron en la final de Singapur

El conjunto de Fuenlabrada formó parte de una representación española integrada por cinco equipos.

Además de OWLA, participaron IMO Racing, GALMAX GT, Marrucho’s Racing Team y Lemon Racing.

Los estudiantes tuvieron que presentar sus vehículos, explicar sus decisiones técnicas ante los evaluadores y mostrar el desarrollo de sus proyectos.

La participación española también obtuvo otros reconocimientos.

El equipo Marrucho’s Racing Team, de Baiona (Pontevedra), consiguió el premio Cadillac Formula 1 Team Community & Social Impact Award 2026.

Este galardón reconoce la contribución de un equipo a su comunidad y el impacto social de su actividad.

Los resultados muestran que la participación española destacó en aspectos diferentes de la competición.

Mientras OWLA sobresalió por su rendimiento en las carreras de eliminación, el conjunto gallego obtuvo un reconocimiento por la dimensión social de su proyecto.

La presencia de cinco equipos nacionales también refleja la implantación progresiva de este tipo de actividades educativas en España.

La Comunidad de Madrid financió el viaje de los estudiantes a Singapur

La participación internacional de OWLA contó con el respaldo económico de la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades de la Comunidad de Madrid.

La administración regional financió íntegramente el desplazamiento del equipo al país asiático, permitiendo que los estudiantes representaran a su centro educativo en la final mundial.

La participación se enmarca en el programa STEM Racing Spain, organizado en España por la Fundación MADCUP.

Esta iniciativa busca fomentar las vocaciones científicas y tecnológicas mediante experiencias prácticas vinculadas a la ingeniería.

El apoyo económico resulta especialmente relevante en competiciones internacionales, donde los gastos de viaje y alojamiento pueden representar una dificultad para los equipos escolares.

Sin embargo, la financiación del desplazamiento no sustituye el trabajo técnico que los participantes deben desarrollar durante los meses anteriores.

El diseño del monoplaza, la preparación de la documentación y las pruebas del vehículo forman parte del proyecto educativo realizado por los estudiantes.

El tercer puesto confirma el resultado de ese proceso de preparación.

Por qué estos proyectos son importantes para la educación pública

El reconocimiento conseguido por el instituto madrileño plantea una cuestión de mayor alcance: cómo puede la enseñanza secundaria acercar a los alumnos a profesiones que normalmente conocen solo de manera teórica.

En asignaturas como Física, Matemáticas o Tecnología, los estudiantes aprenden principios que después pueden aplicar en numerosas actividades profesionales.

Sin embargo, no siempre resulta sencillo relacionar esos conocimientos con problemas concretos.

Diseñar un coche de carreras permite comprobar directamente cómo se conectan diferentes disciplinas.

Un cálculo matemático puede utilizarse para comparar velocidades. Un concepto de física ayuda a comprender la resistencia del aire. Un programa de diseño permite convertir una idea en una pieza fabricable.

Además, los participantes deben trabajar dentro de limitaciones reales.

Disponen de un tiempo determinado, deben cumplir un reglamento y necesitan justificar sus decisiones.

Cuando una propuesta no funciona, tienen que estudiar las causas y buscar alternativas.

Esa experiencia introduce elementos esenciales del trabajo de ingeniería que difícilmente pueden reproducirse mediante ejercicios exclusivamente teóricos.

También fomenta capacidades como la comunicación, la coordinación y la gestión del tiempo.

Una competición que puede despertar vocaciones profesionales

Los proyectos STEM permiten que alumnos de secundaria y bachillerato conozcan aplicaciones prácticas de la ciencia y la tecnología antes de decidir sus estudios superiores.

Participar en una competición internacional no significa necesariamente que todos sus integrantes vayan a estudiar ingeniería.

Algunos pueden descubrir interés por el diseño industrial, la programación, la comunicación técnica o la gestión de proyectos.

Otros pueden comprobar que prefieren disciplinas diferentes.

El valor educativo reside precisamente en ofrecer experiencias que ayuden a conocer esas posibilidades.

La Fórmula 1 funciona como elemento de atracción, pero los conocimientos desarrollados son aplicables a numerosos sectores industriales.

La aerodinámica, por ejemplo, resulta relevante para el transporte, la energía y el diseño de maquinaria.

La fabricación digital tiene aplicaciones en campos tan diversos como la automoción, la medicina o la arquitectura.

Y la organización de equipos multidisciplinares es una competencia utilizada en prácticamente cualquier proyecto tecnológico complejo.

Fuenlabrada demuestra que el talento tecnológico también se desarrolla en las aulas

El éxito de OWLA constituye una noticia especialmente significativa para Fuenlabrada.

Un instituto público de este municipio madrileño ha conseguido competir frente a 89 equipos internacionales y terminar entre los mejores en una prueba de velocidad donde las diferencias se miden en milésimas de segundo.

El resultado también permite poner el foco en el trabajo que se desarrolla dentro de los centros educativos, más allá de las calificaciones y los exámenes.

Las competiciones de ingeniería pueden ofrecer oportunidades para que los estudiantes apliquen sus conocimientos, descubran nuevas disciplinas y participen en proyectos internacionales.

El reconocimiento de Singapur no garantiza por sí solo futuras carreras profesionales ni permite medir todos los resultados educativos del programa.

Pero sí demuestra que alumnos de enseñanza secundaria pueden afrontar desafíos técnicos exigentes cuando disponen de formación, organización y recursos para hacerlo.

La historia de OWLA no es únicamente la de un coche que terminó a 14 milésimas del campeón mundial. Es también la de unos estudiantes de Fuenlabrada que transformaron conocimientos aprendidos en clase en un proyecto capaz de competir internacionalmente. Su medalla recuerda que detrás de algunos de los avances tecnológicos del futuro puede haber jóvenes que ahora mismo están realizando sus primeras pruebas en el taller de un instituto.

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