Lunes, 18 de Octubre de 2021

Caían los primeros copos de nieve el viernes por la tarde. Por la ventana Cristina Pardo de Santayana, médico interno residente de tercer año en el Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, comenzaba a presagiar las complicaciones que poco después se harían realidad.

Está joven de 29 años hacia frente a su guardia de viernes, una noche que fue complicada con ingresos en UCI mientras todo comenzaba a teñirse de blanco tras las paredes del hospital. 

Los primeros mensajes comenzaban a llegar. «No vamos a poder llegar por la nieve», lamentaban sus compañeros que a las 9 de la mañana tenían que hacer el relevo. Efectivamente, no pudo ser. El medio metro de nieve que sepultó a Madrid convirtió el hospital en un bunker. Ni entrar ni salir.

Excepto para le héroe Álvaro Sánchez, otro joven MIR de este hospital que anduvo 17 kilómetros nieve a través para hacer su turno, y algún otro adjunto que logró, gracias a voluntarios con vehículos 4×4 que se ofrecieron desinteresadamente a hacer viajes hasta el hospital, llegar a su puesto de trabajo.

Pero el grosso del personal se vio obligado a permanecer en el hospital. Después de 24 horas de trabajo, Cristina fue una de las que tuvo que doblar turno y permanecer hasta 48 horas, tal y como relata a Madrid Hoy.

Las colas kilométricas en la cafetería y la escasez de comida se hicieron notar, cuenta, pero el ambiente de solidaridad y compañerismo que desató Filomena compensaron todas las incomodidades y sacrificios.

«Empezaron a crearse grupos de telegram para organizar todoterrenos que hicieran viajes al hospital, dos adjuntas que consiguieron llegar nos quitaron los buscas para que pudiéramos descansar… Fue muy bonito» explica emocionada a este periódico.

En la mañana del domingo, con el sol ya brillando en lo alto y algunas carreteras ya despejadas de nieve, Cristina volvió a casa tras 48 horas en el hospital con uno de los 4×4 de voluntarios.

Era el final de una aventura teñida de blanco que nunca olvidará.